miércoles, 7 de marzo de 2018

TEATRO














http://www.obrasdeteatrocortas.com/2013/09/romantico-sin-remedio.html
http://www.titerenet.com/2012/07/16/obras-de-teatro-para-ninos-y-ninas/
http://castellanocolegiosantanderibague.blogspot.mx/2012/08/guion-teatral-romeo-y-julieta-y-sueno.HTML


  • El ratón que cayó en la cuba de vino
  • El demonio de la jarra
  • Hermanito y Hermanita
  • El Gatito Desobediente
  • La Cabrita Mentirosa
  • La Bella Durmiente del Bosque
  • El Príncipe Burrisapo
  • Miedo al atardecer
  • La Guerra de los Ratones
  • La Bruja Piruja
  • El Demonio dice, ¿truco o trato?
  • Fuchelo y la Muerte
  • Pablito y su pelota
  • Muñeco de nieve y Gatito de peluche
  • Papá Noel y sus Duendes
  • El Hombre Huevo
  • El carbón de los Reyes Magos
  • Una noche de Navidad
  • La Caja Mágica o El Misterio de lo Pequeñito
  • Cuentos de la Luna
  • Pollito, una historia de Navidad
  • El león que no sabía rugir
  • El sombrero mágico
  • El pescador y la bruja Marichurri
  • El mundo mágico de Pablito
  • Las orejas del conejo
  • El pueblo de los fantasmas
  • Caperucita Roja y el Lobo
  • La sabiduría del duende
  • El sapito y el señor de la lluvia
  • La Liebre y la Tortuga
  • El Rey que cazaba elefantes
  • Un pollito y un gusanito
  • La peculiar historia del príncipe Gustavo
  • El pequeño fantasma Bubu
  • El tesoro de las brujas
  • Entre frutas anda el juego
  • El diálogo de los tres filtros, de Sócrates
  • Romeo y Julieta, historia de amor junto a una maceta
  • Aladino y la lámpara maravillosa
  • Juan sin miedo y la bruja
  • El Patito Feo
  • Por qué no se debe pegar a los niños
  • Hansel y Gretel o La Casita de Dulce
  • Blancanieves y los siete Enanitos
  • El Pescador y el Turista
  • La puerta del Castillo
  • La nube que cayó del cielo
  • Una historia de amor imposible
  • Los días de la semana
  • El admirador de Confucio
  • Los músicos de Bremen
  • Tuto y Tato dentro de un zapato
  • El príncipe y la princesa
  • El oso y el zorro
  • El Perrito de Tuto y Tato
  • La Sirenita
  • El príncipe y las gallinas
  • Fantasmas en la biblioteca
  • Saltando entre las estrellas
  • La tetera de la buena suerte
  • La rana Juliana
  • La casa de los enanos
  • El viejo del saco
  • El abrazo del muertito
  • Haciendo amigos
  • La casa de las siete ventanas
  • Sigue las pistas



  • miércoles, 23 de agosto de 2017

    Dos palabras


    http://www.cuentosinfin.com/dos-palabras/





    Dos palabras


    Tenía el nombre de Belisa Crepusculario, pero no por fe de bautismo o acierto de su madre, sino porque ella misma lo buscó hasta encontrarlo y se vistió con él. Su oficio era vender palabras. Recorría el país, desde las regiones más altas y frías hasta las costas calientes, instalándose en las ferias y en los mercados, donde montaba cuatro palos con un toldo de lienzo, bajo el cual se protegía del sol y de la lluvia para atender a su clientela. No necesitaba pregonar su mercadería, porque de tanto caminar por aquí y por allá, todos la conocían. Había quienes la aguardaban de un año para otro, y cuando aparecía por la aldea con su atado bajo el brazo hacían cola frente a su tenderete. Vendía a precios justos. Por cinco centavos entregaba versos de memoria, por siete mejoraba la calidad de los sueños, por nueve escribía cartas de enamorados, por doce inventaba insultos para enemigos irreconciliables. También vendía cuentos, pero no eran cuentos de fantasía, sino largas historias verdaderas que recitaba de corrido, sin saltarse nada. Así llevaba las nuevas de un pueblo a otro. La gente le pagaba por agregar una o dos líneas: nació un niño, murió fulano, se casaron nuestros hijos, se quemaron las cosechas. En cada lugar se juntaba una pequeña multitud a su alrededor para oírla cuando comenzaba a hablar y así se enteraban de las vidas de otros, de los parientes lejanos, de los pormenores de la Guerra Civil. A quien le comprara cincuenta centavos, ella le regalaba una palabra secreta para espantar la melancolía. No era la misma para todos, por supuesto, porque eso habría sido un engaño colectivo. Cada uno recibía la suya con la certeza de que nadie más la empleaba para ese fin en el universo y más allá.
    Belisa Crepusculario había nacido en una familia tan mísera, que ni siquiera poseía nombres para llamar a sus hijos. Vino al mundo y creció en la región más inhóspita, donde algunos años las lluvias se convierten en avalanchas de agua que se llevan todo, y en otros no cae ni una gota del cielo, el sol se agranda hasta ocupar el horizonte entero y el mundo se convierte en un desierto. Hasta que cumplió doce años no tuvo otra ocupación ni virtud que sobrevivir al hambre y la fatiga de siglos. Durante una interminable sequía le tocó enterrar a cuatro hermanos menores y cuando comprendió que llegaba su turno, decidió echar a andar por las llanuras en dirección al mar, a ver si en el viaje lograba burlar a la muerte. La tierra estaba erosionada, partida en profundas grietas, sembrada de piedras, fósiles de árboles y de arbustos espinudos, esqueletos de animales blanqueados por el calor. De vez en cuando tropezaba con familias que, como ella, iban hacia el sur siguiendo el espejismo del agua. Algunos habían iniciado la marcha llevando sus pertenencias al hombro o en carretillas, pero apenas podían mover sus propios huesos y a poco andar debían abandonar sus cosas. Se arrastraban penosamente, con la piel convertida en cuero de lagarto y los ojos quemados por la reverberación de la luz. Belisa los saludaba con un gesto al pasar, pero no se detenía, porque no podía gastar sus fuerzas en ejercicios de compasión. Muchos cayeron por el camino, pero ella era tan tozuda que consiguió atravesar el infierno y arribó por fin a los primeros manantiales, finos hilos de agua, casi invisibles, que alimentaban una vegetación raquítica, y que más adelante se convertían en riachuelos y esteros.
    Belisa Crepusculario salvó la vida y además descubrió por casualidad la escritura. Al llegar a una aldea en las proximidades de la costa, el viento colocó a sus pies una hoja de periódico. Ella tomó aquel papel amarillo y quebradizo y estuvo largo rato observándolo sinadivinar su uso, hasta que la curiosidad pudo más que su timidez. Se acercó a un hombre que lavaba un caballo en el mismo charco turbio donde ella saciara su sed.
    –¿Qué es esto? –preguntó. –La página deportiva del periódico –replicó el hombre sin dar muestras de asombro ante su ignorancia.
    La respuesta dejó atónita a la muchacha, pero no quiso parecer descarada y se limitó a inquirir el significado de las patitas de mosca dibujadas sobre el papel.
    –Son palabras, niña. Allí dice que Fulgencio Barba noqueó al Negro Tiznao en el tercer round.
    Ese día Belisa Crepusculario se enteró que las palabras andan sueltas sin dueño y cualquiera con un poco de maña puede apoderárselas para comerciar con ellas. Consideró su situación y concluyó que aparte de prostituirse o emplearse como sirvienta en las cocinas de los ricos, eran pocas las ocupaciones que podía desempeñar. Vender palabras le pareció una alternativa decente. A partir de ese momento ejerció esa profesión y nunca le interesó otra. Al principio ofrecía su mercancía sin sospechar que las palabras podían también escribirse fuera de los periódicos. Cuando lo supo calculó las infinitas proyecciones de su negocio, con sus ahorros le pagó veinte pesos a un cura para que le enseñara a leer y escribir y con los tres que le sobraron se compró un diccionario. Lo revisó desde la A hasta la Z y luego lo lanzó al mar, porque no era su intención estafar a los clientes con palabras envasadas.
    Varios años después, en una mañana de agosto, se encontraba Belisa Crepusculario en el centro de una plaza, sentada bajo su toldo vendiendo argumentos de justicia a un viejo que solicitaba su pensión desde hacía diecisiete años. Era día de mercado y había mucho bullicio a su alrededor. Se escucharon de pronto galopes y gritos, ella levantó los ojos de la escritura y vio primero una nube de polvo y enseguida un grupo de jinetes que irrumpió en el lugar. Se trataba de los hombres del Coronel, que venían al mando del Mulato, un gigante conocido en toda la zona por la rapidez de su cuchillo y la lealtad hacia su jefe. Ambos, el Coronel y el Mulato, habían pasado sus vidas ocupados en la Guerra Civil y sus nombres estaban irremisiblemente unidos al estropicio y la calamidad. Los guerreros entraron al pueblo como un rebaño en estampida, envueltos en ruido, bañados de sudor y dejando a su paso un espanto de huracán. Salieron volando las gallinas, dispararon a perderse los perros, corrieron las mujeres con sus hijos y no quedó en el sitio del mercado otra alma viviente que Belisa Crepusculario, quien no había visto jamás al Mulato y por lo mismo le extrañó que se dirigiera a ella.
    –A ti te busco –le gritó señalándola con su látigo enrollado y antes que terminara de decirlo, dos hombres cayeron encima de la mujer atropellando el toldo y rompiendo el tintero, la ataron de pies y manos y la colocaron atravesada como un bulto de marinero sobre la grupa de la bestia del Mulato. Emprendieron galope en dirección a las colinas.
    Horas más tarde, cuando Belisa Crepusculario estaba a punto de morir con el corazón convertido en arena por las sacudidas del caballo, sintió que se detenían y cuatro manos poderosas la depositaban en tierra. Intentó ponerse de pie y levantar la cabeza con dignidad, pero le fallaron las fuerzas y se desplomó con un suspiro, hundiéndose en un sueño ofuscado. Despertó varias horas después con el murmullo de la noche en el campo, pero no tuvo tiempo de descifrar esos sonidos, porque al abrir los ojos se encontró ante la mirada impaciente del Mulato, arrodillado a su lado.
    –Por fin despiertas, mujer –dijo alcanzándole su cantimplora para que bebiera un sorbo de aguardiente con pólvora y acabara de recuperar la vida.
    Ella quiso saber la causa de tanto maltrato y él le explicó que el Coronel necesitaba sus servicios. Le permitió mojarse la cara y enseguida la llevó a un extremo del campamento, donde el hombre más temido del país reposaba en una hamaca colgada entre dos árboles. Ella no pudo verle el rostro, porque tenía encima la sombra incierta del follaje y la sombra imborrable de muchos años viviendo como un bandido, pero imaginó que debía ser de expresión perdularia si su gigantesco ayudante se dirigía a él con tanta humildad. Le sorprendió su voz, suave y bien modulada como la de un profesor.
    –¿Eres la que vende palabras? –preguntó. –Para servirte –balbuceó ella oteando en la penumbra para verlo mejor. El Coronel se puso de pie y la luz de la antorcha que llevaba el Mulato le dio de frente. La mujer vio su piel oscura y sus fieros ojos de puma y supo al punto que estaba frente al hombre más solo de este mundo.
    –Quiero ser Presidente –dijo él. Estaba cansado de recorrer esa tierra maldita en guerras inútiles y derrotas que ningún subterfugio podía transformar en victorias. Llevaba muchos años durmiendo a la intemperie, picado de mosquitos, alimentándose de iguanas y sopa de culebra, pero esos inconvenientes menores no constituían razón suficiente para cambiar su destino. Lo que en verdad le fastidiaba era el terror en los ojos ajenos. Deseaba entrar a los pueblos bajo arcos de triunfo, entre banderas de colores y flores, que lo aplaudieran y le dieran de regalo huevos frescos y pan recién horneado. Estaba harto de comprobar cómo a su paso huían los hombres, abortaban de susto las mujeres y temblaban las criaturas, por eso había decidido ser Presidente. El Mulato le sugirió que fueran a la capital y entraran galopando al Palacio para apoderarse del gobierno, tal como tomarori tantas otras cosas sin pedir permiso, pero al Coronel no le interesaba convertirse en otro tirano, de ésos ya habían tenido bastantes por allí y, además, de ese modo no obtendría el afecto de las gentes. Su idea consistía en ser elegido por votación popular en los comicios de diciembre.
    –Para eso necesito hablar como un candidato. ¿Puedes venderme las palabras para un discurso? –preguntó el Coronel a Belisa Crepusculario.
    Ella había aceptado muchos encargos, pero ninguno como ése, sin embargo no pudo negarse, temiendo que el Mulato le metiera un tiro entre los ojos o, peor aún, que el Coronel se echara a llorar. Por otra parte, sintió el impulso de ayudarlo, porque percibió un palpitante calor en su piel, un deseo poderoso de tocar a ese hombre, de recorrerlo con sus manos, de estrecharlo entre sus brazos.
    Toda la noche y buena parte del día siguiente estuvo Belisa Crepusculario buscando en su repertorio las palabras apropiadas para un discurso presidencial, vigilada de cerca por el Mulato, quien no apartaba los ojos de sus firmes piernas de s aspecaminante y sus senos virginales. Descartó las palabra ‘ ras y secas, las demasiado floridas, las que estaban desteñidas por el abuso, las que ofrecían promesas improbables, las carentes de verdad y las confusas, para quedarse sólo con aquellas capaces de tocar con certeza el pensamiento de los hombres y la intuición de las mujeres. Haciendo uso de los conocimientos comprados al cura por veinte pesos, escribió el discurso en una hoja de papel y luego hizo señas al Mulato para que desatara la cuerda con la cual la había amarrado por los tobillos a un árbol. La condujeron nuevamente donde el Coronel y al verlo ella volvió a sentir la misma palpitante ansiedad del primer encuentro. Le pasó el papel y aguardó, mientras él lo miraba sujetándolo con la punta de los dedos.
    –¿Qué carajo dice aquí? –preguntó por último. –¿No sabes leer? –Lo que yo sé hacer es la guerra –replicó él. Ella leyó en alta voz el discurso. Lo leyó tres veces, para que su cliente pudiera grabárselo en la memoria. Cuando terminó vio la emoción en los rostros de los hombres de la tropa que se juntaron para escucharla y notó que los ojos amarillos del Coronel brillaban de entusiasmo, seguro de que con esas palabras el sillón presidencial sería suyo.
    –Si después de oírlo tres veces los muchachos siguen @on la boca abierta, es que esta vaina sirve, Coronel –aprobo el Mulato.
    –¿Cuánto te debo por tu trabajo, mujer? –preguntó el jefe. –Un peso, Coronel. –No es caro –dijo él abriendo la bolsa que llevaba colgada del cinturón con los restos del último botín.
    –Además tienes derecho a una ñapa. Te corresponden dos palabras secretas –dijo Belisa Crepusculario.
    –¿Cómo es eso? Ella procedió a explicarle que por cada cincuenta centavos que pagaba un cliente, le obsequiaba una palabra de uso exclusivo. El jefe se encogió de hombros, pues no tenía ni el menor interés en la oferta, pero no quiso ser descortés con quien lo había servido tan bien. Ella se aproximó sin prisa al taburete de suela donde él estaba sentado y se inclinó para entregarle su regalo. Entonces el hombre sintió el olor de animal montuno que se desprendía de esa mujer, el calor de incendio que irradiaban sus caderas, el roce terrible de sus cabellos, el aliento de yerbabuena susurrando en su oreja las dos palabras secretas a las cuales tenía derecho.
    –Son tuyas, Coronel –dijo ella al retirarse–. Puedes emplearlas cuanto quieras.
    El Mulato acompañó a Belisa hasta el borde del camino, sin dejar de mirarla con ojos suplicantes de perro perdido, pero cuando estiró la mano para tocarla, ella lo detuvo con un chorro de palabras inventadas que tuvieron la virtud de espantarle el deseo, porque creyó que se trataba de alguna maldición irrevocable.
    En los meses de setiembre, octubre y noviembre el Coronel pronunció su discurso tantas veces, que de no haber sido hecho con palabras refulgentes y durables el uso lo habría vuelto ceniza. Recorrió el país en todas direcciones, entrando a las ciudades con aire triunfal y deteniéndose también en los pueblos más olvidados, allá donde sólo el rastro de basura indicaba la presencia humana, para convencer a los electores que votaran por él. Mientras hablaba sobre una tarima al centro de la plaza, el Mulato y sus hombres repartían caramelos y pintaban su nombre con escarcha dorada en las paredes, pero nadie prestaba atención a esos recursos de mercader, porque estaban deslumbrados por la claridad de sus proposiciones y la lucidez poética de sus argumentos, contagiados de su deseo tremendo de corregir los errores de la historia y alegres por primera vez en sus vidas. Al terminar la arenga del Candidato, la tropa lanzaba pistoletazos al aire y encendía petardos y cuando por fin se retiraban, quedaba atrás una estela de esperanza que perduraba muchos días en el aire, como el recuerdo magnífico de un cometa. Pronto el Coronel se convirtió en el político más popular. Era un fenómeno nunca visto, aquel hombre surgido de la guerra civil, lleno de cicatrices y hablando como un catedrático, cuyo prestigio se regaba por el territorio nacional conmoviendo el corazón de la patria. La prensa se ocupó de él. Viajaron de lejos los periodistas para entrevistarlo y repetir sus f rases, y así creció el número de sus seguidores y de sus enemigos.
    –Vamos bien, Coronel –dijo el Mulato al cumplirse doce semanas de éxito.
    Pero el candidato no lo escuchó. Estaba repitiendo sus dos palabras secretas, como hacía cada vez con mayor frecuencia. Las decía cuando lo ablandaba la nostalgia, las murmuraba dormido, las llevaba consigo sobre su caballo, las pensaba antes de pronunciar su célebre discurso y se sorprendía saboreándolas en sus descuidos. Y en toda ocasión en que esas dos palabras venían a su mente, evocaba la presencia de Belisa Crepusculario y se le alborotaban los sentidos con el recuerdo del olor montuno, el calor de incendio, el roce terrible y el aliento de yerbabuena, hasta que empezó a andar como un sonámbulo y sus propios hombres comprendieron que se le terminaría la vida antes de alcanzar el sillón de los presidentes.
    –¿Qué es lo que te pasa, Coronel? –le preguntó muchas veces el Mulato, hasta que por fin un día el jefe no pudo más y le confesó que la culpa de su ánimo eran esas dos palabras que llevaba clavadas en el vientre.
    –Dímelas, a ver si pierden su poder –le pidió su fiel ayudante.
    –No te las diré, son sólo mías –replicó el Coronel. Cansado de ver a su jefe deteriorarse como un condenado a muerte el Mulato se echó el fusil al hombro y partió en busca de Belisa Crepusculario. Siguió sus huellas por toda esa vasta geografía hasta encontrarla en un pueblo del sur, instalada bajo el toldo de su oficio, contando su rosario de noticias. Se le plantó delante con las piernas abiertas y el arma empuñada.
    –Tú te vienes conmigo –ordenó. Ella lo estaba esperando. Recogió su tintero, plegó el lienzo de su tenderete, se echó el chal sobre los hombros y en silencio trepó al anca del caballo. No cruzaron ni un gesto en todo el camino, porque al Mulato el deseo por ella se le había convertido en rabia y sólo el miedo que le inspiraba su lengua le impedía destrozarla a latigazos. Tampoco estaba dispuesto a comentarle que el Coronel andaba alelado, y que lo que no habían logrado tantos años de batallas lo había conseguido un encantamiento susurrado al oído. Tres días después llegaron el campamento y de inmediato condujo a su prisionera hasta el candidato, delante de toda la tropa.
    –Te traje a esta bruja para que le devuelvas sus palabras, Coronel, y para que ella te devuelva la hombría –dijo apuntando el cañon de su fusil a la nuca de la mujer.
    El Coronel y Belisa Crepusculario se miraron largamente, midiéndose desde la distancia. Los hombres comprendieron entonces que ya su jefe no podía deshacerse del hechizo de esas dos palabras endemoniadas, porque todos pudieron ver los ojos carnívoros del puma tornarse mansos cuando ella avanzó y le tomó la mano.


    Acerca del autor.
    Isabel Allende Llona (Lima, Perú, 2 de agosto de 1942) es una escritora chilena, premio nacional de literatura 2010.

    miércoles, 25 de enero de 2017

    EL LAZARILLO DE TORMES Texto e Historieta




    https://app.box.com/s/kp4c7f0x5hk7qtmpoqjb
    http://www.ciudadseva.com/textos/novela/lazarillo_de_tormes.htm

    LA VIDA DE  LAZARILLO DE TORMES Y DE SUS FORTUNAS Y ADVERSIDADES  
    Autor Anónimo, 1554.     
    Prólogo 
    Tratado Primero: 
    Cuenta Lázaro su vida, 
    y cuyo hijo fue 
    Tratado Segundo: 
    Como Lázaro se asentó con un clérigo, 
    y de las cosas que con él pasó 
    Tratado Tercero: 
    Como Lázaro se asentó con un escudero, 
    y de lo que le acaeció con él 
    Tratado Cuarto: 
    Como Lázaro se asentó con un fraile de la Merced, 
    y de lo que le acaeció con él 
    Tratado Quinto: 
    Como Lázaro se asentó con un buldero, 
    y de las cosas que con él paso 
    Tratado Sexto: 
    Como Lázaro se asentó con un capellán, 
    y lo que con él pasó. 
    Tratado Séptimo: 
    Como Lazaro se asentó con un alguacil, 
    y de lo que le acaeció con él.

    Prólogo

    Yo por bien tengo que cosas tan señaladas, y por ventura nunca oídas ni vistas, vengan a noticia de muchos y no se entierren en la sepultura del olvido, pues podría ser que alguno que las lea halle algo que le agrade, y, a los que no ahondaren tanto, los deleite. Y a este propósito dice Plinio que no hay libro, por malo que sea, que no tenga alguna cosa buena; mayormente que los gustos no son todos unos, mas lo que uno no come, otro se pierde por ello. Y así vemos cosas tenidas en poco de algunos, que de otros no lo son. Y esto para que ninguna cosa se debería romper ni echar a mal, si muy detestable no fuese, sino que a todos se comunicase, mayormente siendo sin perjuicio y pudiendo sacar de ella algún fruto. Porque, si así no fuese, muy pocos escribirían para uno solo, pues no se hace sin trabajo, y quieren, ya que lo pasan, ser recompensados, no con dineros, mas con que vean y lean sus obras y, si hay de qué, se las alaben. Y, a este propósito, dice Tulio: «La honra cría las artes».

    ¿Quién piensa que el soldado que es primero del escala tiene más aborrecido el vivir? No por cierto; mas el deseo de alabanza le hace ponerse al peligro; y así en las artes y letras es lo mismo. Predica muy bien el presentado y es hombre que desea mucho el provecho de las ánimas; mas pregunten a su merced si le pesa cuando le dicen: «¡Oh, qué maravillosamente lo ha hecho vuestra reverencia!». Justó muy ruinmente el señor don Fulano, y dio el sayete de armas al truhán, porque le loaba de haber llevado muy buenas lanzas: ¿qué hiciera si fuera verdad?

    Y todo va de esta manera: que, confesando yo no ser más santo que mis vecinos, de esta nonada, que en este grosero estilo escribo, no me pesará que hayan parte y se huelguen con ello todos los que en ella algún gusto hallaren, y vean que vive un hombre con tantas fortunas, peligros y adversidades.

    Suplico a vuestra merced reciba el pobre servicio de mano de quien lo hiciera más rico si su poder y deseo se conformaran. Y pues vuestra merced escribe se le escriba y relate el caso muy por extenso, parecióme notomalle por el medio, sino del principio, porque se tenga entera noticia de mi persona, y también porque consideren los que heredaron nobles estados cuán poco se les debe, pues Fortuna fue con ellos parcial, y cuánto más hicieron los que, siéndoles contraria, con fuerza y maña remando, salieron a buen puerto. 

                                   


    domingo, 13 de noviembre de 2016

    Lecturas


    EL CONDE DE MONTECRISTO

    ¿Cómo se llama el autor del libro?
    ¿Quiénes son los personajes principales?
    Si te pidieran representar a algún personaje de El conde de Montecristo ¿Cuál escogerías y por qué?
    ¿Quién era el conde de Montecristo?
    ¿Crees que en la actualidad existen historias parecidas a esta?
    ¿Qué fue lo que originó el encarcelamiento de Edmundo Dantés?
    ¿Qué hubiera pasado si el abate Faría no le heredara sus bienes a Edmundo Dantés?
    ¿Cambiarías el final del libro? ¿Sí o no? ¿Por cuál?
    ¿Cuál es el mensaje que te deja El conde de Montecristo?                                                                                              

    DRÁCULA

    ¿Qué día partió Jonathan Harker hacia el castillo del conde Drácula?
    ¿Cuáles fueron los primeros síntomas extraños que Mina observó en su amiga Lucy?
    La primera vez que Renfield se escapó del asilo, ¿a dónde se dirigió?
    A fin de protegerla, ¿qué flores colocó el profesor Van Helsing en el cuello y en el dormitorio de Lucy?
    ¿Quién mordió a los niños que jugaban en los alrededores de Hampstead?
    Cuando Jonathan, Seward, Van Helsing, Arthur y Morris fueron a la mansión Carfax, ¿cuántas cajas o cofres encontraron?

    viernes, 7 de octubre de 2016

    Guía de estudio

    SEGUNDO GRADO
    ¿Qué importancia tiene el párrafo introductorio en la redacción de un artículo de divulgación?
    ¿Cuáles son los pasos previos para redactar un artículo?
    ¿Qué características tiene una revista temática?
    ¿Qué importancia tienen los recursos gráficos en los artículos de las revistas temáticas?
    ¿Qué es una paráfrasis?
    ¿Para qué sirven las notas a pie de página?
    ¿Por qué podemos comprender los cuentos latinoamericanos a pesar de las variantes lingüísticas que presentan?
    ¿Cuáles son las características de los cuentos latinoamericanos?
    ¿A qué se refieren los ambientes de los cuentos?
    ¿Qué es el léxico?
    ¿Qué son los indigenismos?
    ¿Qué entendemos por extranjerismo?
    ¿A qué se refieren las variantes socioculturales?
    ¿A qué se refieren las variantes geográficas?
    ¿Cómo podemos clasificar a los documentos que establecen derechos humanos?
    ¿Qué modos verbales encontramos en los documentos que establecen derechos humanos?
    ¿Qué tiempos verbales se utilizan en los documentos que establecen derechos humanos?

    TERCER GRADO
    ¿Cuáles son las características del ensayo?
    ¿Cuál es la estructura del ensayo?
    ¿Qué es un argumento?
    ¿Qué importancia tienen los nexos o conectores en la redacción de un ensayo?
    ¿A qué se refiere el estilo objetivo del ensayo?
    ¿A qué se refiere el estilo subjetivo del ensayo?
    ¿Qué es un movimiento literario?
    ¿Qué se entiende por lenguaje figurado?
    ¿Qué es una anáfora?
    ¿Qué es un hipérbaton?
    ¿Qué se entiende por símil?
    ¿A qué se refiere la aliteración?
    ¿Qué plantea una hipérbole?
    ¿En qué consiste la adjetivación?
    ¿A qué se refiere la personificación o prosopopeya?
    ¿Qué características tiene un anuncio publicitario?
    ¿A qué se refiere el mensaje explícito?
    ¿A qué se refiere el mensaje implícito?
    ¿Qué importancia tiene el eslogan en el anuncio publicitario?

    miércoles, 11 de marzo de 2015

    3° CONCEPTOS

    CONCEPTOS PARA TRABAJAR LOS MAPAS CONCEPTUALES

    ©     El ensayo
    ©     Argumentación
    ©     Paráfrasis
    ©     Referencias bibliográficas
    ©     Movimiento Literario
    ©     Lenguaje figurado
    ©     Tipos de texto
    ©     Prólogo
    ©     Mensajes publicitarios
    ©     Encuesta
    ©     Estrategia discursiva
    ©     Formulario
    ©     Voz pasiva
    El ensayo es un género literario moderno que se caracteriza principalmente por la propuesta y la defensa de un punto de vista personal y subjetivo sobre un tema determinado que puede referirse a los siguientes ámbitos: político, filosófico, religioso, deportivo, histórico, social, cultural;  con la propia voluntad de querer comunicar o expresar la propia opinión.
    Algunas características de lo que hoy conocemos como ensayo y que coinciden bastante con los que guarda este son: tema libre y al azar, lenguaje sencillo, coloquial, natural, determinaciones y conclusiones subjetivas, introducción de elementos como anécdotas personales, citas o proverbios para darle un carácter más vivido, es breve y está dirigido a un público heterogéneo.                                                                                                                                    
                                                                                      http://www.definicionabc.com/comunicacion/ensayo.php
    La argumentación es un tipo de exposición que tiene como finalidad defender con razones o argumentos una tesis, es decir, una idea que se quiere probar. Argumentar consiste, pues, en aportar razones para defender una opinión y convencer así a un receptor para que piense de una determinada forma. La argumentación se utiliza normalmente para desarrollar temas que se prestan a debate o discusión, y su objetivo fundamental es ofrecer una información lo más completa posible, a la vez que intentar persuadir al lector u oyente mediante un razonamiento.
    La argumentación y la exposición están estrechamente relacionadas: se expone para informar de algo y esta exposición se puede argumentar para convencer y persuadir de alguna propuesta. Ambas se pueden presentar de forma independiente. Sin embargo, frecuentemente se unen para formar textos expositivo-argumentativo: editoriales, reportajes, ensayos, críticas, informes, solicitudes, alegaciones, opiniones, tesis, sentencias...                                                                                                                                                                                                                                                                                   
                                                                                                                http://sapiens.ya.com/auladelengua/argumentacion.htm

    La paráfrasis es la explicación o interpretación amplificada de un texto para ilustrarlo o hacerlo más claro. Consiste en ampliar y aclarar un texto o concepto utilizando palabras distintas al original con el propósito de facilitar su comprensión. Es también un recurso que se basa en el uso de sinónimos para evitar repeticiones. En el caso de palabras sin un equivalente, éstas pueden ser reemplazadas por una locución o por una frase.
    También es un recurso didáctico, y una estrategia para adquirir conocimientos. Los estudiantes hacen uso inconsciente de la paráfrasis cuando frente a un tema lo asimilan, primero, y después lo expresan con palabras distintas, tratando de no omitir nada de lo esencial en lo estudiado. Con ella, se ejercita en la redacción.

    La referencia bibliográfica es el conjunto de elementos suficientemente detallados que permite la identificación de la fuente documental (impresa o no) de la que se extrae la información.
    En términos generales, los elementos de una referencia bibliográfica son los siguientes:
    • Autor
    • Año de publicación
    • Título y subtítulo
    • Información sobre el documento, tal como notas tipográficas, volumen y número de revista, etc.
    El orden y la especificación de los elementos de la referencia bibliográfica varían de acuerdo con el tipo de documento: libro, revista, serie, documento electrónico y otros.             

    Un movimiento literario es una tendencia con cierta influencia compartida por un grupo de escritores en un momento dado. Esta tendencia se refiere a que los escritores se suscriben a las ideas, técnicas y motivos que la definen. Se conoce también como corriente literaria, o sea que en una determinada época unos autores empiezan a escribir de una determinada manera dando lugar a un estilo literario. Es decir, es como si se pusiera de moda y varios autores siguen esa moda entonces ahí es donde aparece el movimiento o corriente.

    El lenguaje figurado es aquel por el cual una palabra expresa una idea en términos de otra, apelando a una semejanza que puede ser real o imaginaria. El lenguaje figurado se opone al lenguaje literal, que supone que las palabras tienen el sentido que define su significado exacto.
    El lenguaje figurado sugiere significados y es el oyente o el lector el que debe encontrar el nuevo referente. Lo que produce el lenguaje figurado es un desplazamiento del sentido. “Mi jefe ya rugió y me quedé sin alternativas” no significa que el patrón del hablante sea un león (el animal que ruge). La frase está sugiriendo que el jefe tiene una actitud feroz y que no se le puede discutir.
    El lenguaje figurado suele estar presente en la poesía y en los textos literarios. En cambio, en los documentos científicos o jurídicos, entre otros, se utiliza el lenguaje literal por su mayor precisión y para evitar confusiones.                                                                                                                                                                                                                              http://definicion.de/lenguaje-figurado/

    El mensaje publicitario es un concepto de la comunicación que ayuda a "decir algo", surge de la creatividad y el ingenio con la finalidad de informar y persuadir. El mensaje deberá estar diseñado para mostrar a la audiencia los aspectos del producto y del negocio que puedan interesarle. Está estratégicamente sustentado en cuanto a que va dirigido a una audiencia bien definida y es emitido para que cumpla con objetivos específicos. Atiende a distintas finalidades dependiendo del ámbito de acción de la publicidad.
    Ayuda a vender, pero ello solo es posible si la publicidad se ocupa de cambiar las actitudes haciendo uso de la información y la persuasión, en consecuencia, crear, resaltar atributos favorables  y centrar la atención de la audiencia en un producto o servicio son parte importante del esfuerzo publicitario para facilitar la labor de ventas de los anunciantes.                                      

                                                  http://www.mailxmail.com/curso-sintesis-teorica-comunicacion-publicitaria/mensaje-publicitario

    Una estrategia discursiva es un plan que un hablante lleva a cabo con un fin determinado en función de la situación interactiva en la que encuentra. El término estrategias discursivas refiere a los diferentes medios en que usa un hablante para adquirir, comprender, producir y reproducir el habla, para evaluar de manera eficiente el significado, las funciones lingüísticas, interaccionales, sociales, pragmáticas y psicológicas de los enunciados en el discurso. La comprensión y la producción de los enunciados están estrechamente relacionadas con las estrategias discursivas.

    Formulario es un documento impreso que transmite información específica de una persona a otra. Este es un papel portador de datos e información. Así, es un medio de transmitir información. Los espacios vacíos han de ser rellenados con alguna finalidad, por ejemplo una solicitud de empleo en la que has de rellenar espacios libres con la información personal requerida.
    Los formularios presentan una visión ordenada de múltiple información sobre algo, y son útiles para llenar bases de datos. Contiene básicamente gráficos con el emblema o logotipo de quien lo expide, tipografía diferente y especial y recuadros para anotar datos.                       
                                                                                             www.alegsa.com.ar/Dic/formulario.php

    La voz pasiva es una construcción o conjugación verbal en algunas lenguas por la cual se presenta al sujeto como pasivo (sujeto paciente), mientras que la acción ejecutada por el verbo es desempeñada por un complemento (complemento agente) y no por el sujeto agente del verbo en voz activa.
    Es de muy fácil construcción, y se basa en una combinación entre el verbo SER (nunca ESTAR) en el tiempo que corresponda, más el PARTICIPIO (ado,ido,to, so,cho) del verbo que conjugamos; participio que tendrá concordancia en género y en número con el nuevo sujeto; y el sujeto de la frase activa pasa a estar precedido por la preposición “POR“ y llega a convertirse en lo que llamamos sujeto agente.
    Ejemplo.:
    Los romanos construyeron este acueducto.
    Este acueducto fue construido por los romanos.
                                                                                      

                                                                                              http://eljuego.free.fr/Fichas_gramatica/FG_pasiva.htm

    Una encuesta consiste en reunir datos entrevistando a la gente. Es una entrevista con un gran número de personas utilizando un cuestionario prediseñado. Es un instrumento de investigación descriptiva que precisa  identificar a priori (antes) las preguntas a realizar, las personas seleccionadas en una muestra representativa de la población, especificar las respuestas y determinar el método empleado para recoger la información que se vaya obteniendo.


    Se conoce con el término prólogo a aquel escrito breve que se encontrará siempre al comienzo de una obra literaria extensa, entre lo que se llama documentos preliminares y que generalmente es utilizada por el autor de la misma para explicarle a los lectores las motivaciones que llevaron a crearla o bien para destacar algunos aspectos que considera determinantes y relevantes a la hora de la lectura de la pieza, aunque también le servirá a estos últimos para orientarse un poco en la lectura de la misma, porque con frecuencia los prólogos suelen ofrecerle al lector las claves para la interpretación de la obra.